PAISAJE en #PAISAJENO // El poema del águila harpía [pp. 15-18]

PAISAJE

Elevaciones. Trabajo forzado de los ojos, deshechos por un todo indescifrable que no es sino distancias. Layers, texturas, colores que nunca se yuxtaponen: no hay belleza —el iris todo lo apelmaza— sino distancias. Pretenderlas es flagelarse; nada llevan dentro. Son sólo paisaje, distancias: uma piràmide quebra o horizonte*. El paisaje exige la expulsión del que mira. Un rectángulo se sujeta a los párpados. El paisaje grita, sueño trabalenguas. Con él en los oídos, quien mira ve el atardecer como un incendio. Mira. Mira aquel lugar donde ya no está. Sólo en medio del estupor el ojo desbasta al mundo, lo despieza: todo por una distancia. Desbastar devastando: ojos de tijera que van recortándoles el peso a las montañas. Todo es mentira, es la distancia leudando.

Roberto Burle Marx nació hace 100 años. Nos separa mucho tiempo. Estoy extraviado en el parque mientras él garabatea verdes al borde de la piscina de Raul de Souza Martins. Mi paso pequeño se extravía con un overol azul, una franela roja y un palo de piñata. Porque en mi mano llevo el palo asesino de una piñata-hongo-pitufo 7 que vaciaron hijos de gente que no conozco. Palo bandera. Lo agito en el aire de un lado a otro mientras me extravío. En verdad, Roberto Burle Marx nació hace 74 años y nunca proyectó este olivo negro que ahora golpeo. Desde aquel primer jardín, todo me altera.Mi cetro es un arma hasta que me angustia la distancia. Se vuelve bastón: el paisaje exige la expulsión del que mira y he ido abandonando el parque, volviéndolo paisaje, paisajeándolo mientras me alejo. Entonces lloro. Lloro y agito el palo bandera, haciendo señales que conmigo apenas suman un metro veintidós8. Tengo sed.

Los paisajes me aterran. Frente a uno siempre quiero quitarme los zapatos. Uno de los juegos más crueles del parque bolsillo es un laberinto hecho en obra limpia (el alejado llanto de mi familia me busca. Es mi tía Hilda). Las paredes miden un metro diez de alto y los padres se vuelven vigías de cascos que se pierden en el cemento. Fuman y, cuando sus bateles no encuentran cómo salir, lloran. Yo entro para llorar. Aprieto en mi pequeña mano el palo forrado en papel crepé mojado, destiñéndome violetas que resultan del rojongo y del azulfo. Para un adulto puedo resultar conmovedor, pero los otros niños no se acercan: si alguno se burlara, atestaría de golpes sus mil cabezas de niños encontrados.

[Celebramos cada año con ritos de jauría: el ídolo de engrudo y papel cobra vida y se bambolea delante de cada uno de los iniciados, enceguecidos por un trapo. Al ciego un garrote. Al ciego un garrote adornado. Al ciego un cetro de loco. La perrería convoca en círculo el deicidio. Aplauden. Gritan. El imperativo repetido —oración de ciego— invoca la rabia, daledaledale, que sale desde los pies ampollados en educación física. Manitos muy pequeñas privadas de ojos golpean —palos de ciego— el mamotreto de cartón. Para eso el palo: para torturar al ídolo cuando ya está en la horca y hacerlo que nos bendiga con sus intestinos de caramelo puestos al sol. El paisaje está cercado por la venda y las piernas en derredor: la gloria de los otros está en marearnos, en que erremos el golpe]

Una amenaza de borde en las cercas de alfajol. La frontera, el borde del paisaje, la línea que me permite tomar aire (hasta aquí llega tu dibujo, mano vieja de Burle Marx). El zumbido de los carros sacó de mi cabeza el baladro paisajero, su silbido monocorde y agudo. Hundo la carita hasta marcarme los rombos en los cachetes violetas y me bebo la avenida, los vendedores de globos, la señora de las cotufas. Esta mañana no fue así: mi tío capitán nos trajo en su carro y, como regalo de cumpleaños, me dejó ir de copiloto. Frenamos de glope. Empecé a sangrar por la nariz y todos mis miedos nacieron, justo cuando llegamos al parque por sus costados inhóspitos y sin animales. Estacionamiento. Planetario. Quiosco 11. Ahí vi la dolida jaula del águila arpía.

La llamo Casandra. Paladio mutilado el tronco donde gira su cabeza. Me gusta detenerme entre los negros paneles de su reja, bambolearme hasta hipnotizarla y, cuando me aprende, camino en círculos alrededor de su jaula y devengo deja-vú, deja-vú-de águila. Volverme techo de selva llorando como un niño perdido. Pero ni tú ni yo entramos por acá, mano vieja de Burle Marx: de Casandra nos separa mucho tiempo.

El paisaje es una huída de la tierra —a landscape— que exige la expulsión del que mira. Se va de los pies con la excusa de los ojos (la vista es el sentido más distante: los ojos son el paisaje de la tierra). Mi tío capitán sabe saltársela. Cartógrafo cenital, me lee los mapas desde arriba —an airscape— mientras la tierra huye torpemente, sonoramente. Arriba es todo agua. Abajo es inútil, porque el paisaje le grita: “You’re a man of the mountains, you can walk on the clouds, | manipulator of crowds, you’re a dream twister. | You’re going to Sodom and Gomorrah | but
what do you care? Ain’t nobody there would want to marry your sister. | Friend to the martyr, a friend to the woman of shame, | you look into the fiery furnace, see the rich man without any name”. El ruido no lo deja escuchar a mi tía Hilda, que se pone de pie sin ser ella mientras todos se bambolean y tres plumas de águila coronan la materia: Ana karina rote10. Un indio señala mi laberinto, abandonado mientras la piñata se desnuca en la papelera. Mi tía Hilda —el indio— les indica el camino a sabiendas de que hoy tenía que desorientarme.

Un tren impostor conoce todos estos caminos, menos el del escozor de la pringamoza y la insistencia del cadillo, trepado en el velcro-diáspora de estos zapatos que no saben anudarse las trenzas. Una hilera de asmáticos colectivos plásticos sostiene los bostezos de las viejas cansadas que sólo quieren llegar al hediondo puerto y estafarse de pedales, con sus viseras verdes y las camándulas puestas como gargantillas. Carabelas. Creen que todos somos sus nietos. Ellas son las que enseñan el doble nudo de los cordones y chupan helados de uva, pasando sus dientes falsos por el hielo sin inmutarse. Violetas. En cada efugio estaban los invitados salvándome los ojos, sin saber que esas piedras ciegas sólo lloraban lejos de cualquier salida. Un susto de cerrojo desprendió el último grito: manos de abuela me despegan de esta breve baranda que me separa de los monos. Los miedos de adultos estaban impresos en mis córneas. Una sirena ensordecedora abraza todo el parque. En cada torniquete de salida alguien se pregunta por mis ojos. Tardaron mucho tiempo en encontrarme. Se habían extraviado. Quiosco número once.

Todo es distancia, es la mentira leudando. Devastar desbastando: peso de tijeras que van recortándole montañas a los ojos. Sólo en medio del mundo el estupor desbasta al ojo, lo distancia: todo por un despiece. Está en aquel lugar que ya no mira. Está. Con los oídos en él, incendia la mirada como quien ve un atardecer. Lengua trabasueños, grita el paisaje. Los sujetos parpadean rectángulos. El que mira exige el paisaje de la expulsión.

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BR (2da.) [UN POEMA DE ESTADIO]

 

Un hombre que desea estafar al tiempo
tiembla invocando para sí el instante
para ser más feroz, cercano, peligroso.
Es tiempo. Sólo eso: saber cuándo
los dioses viejos premiarán la astucia
en la secreta complicidad del vacío.
Los dos pasos baldíos son un acuerdo,
pacto bilateral,  un rito, otra costumbre
previa al esfuerzo vital que es todo asalto.
No son una ventaja, sino un riesgo
para él, para el juego, para todos.
Las señas comunican desde el home
que hoy la mala intención parece buena.
Se ausenta de la caja el pie y el noble
intenta sorprender en la avanzada
al príncipe feliz de los ladrones,
quien se devuelve hartándose de tierra
al escondite claro, a la almohadilla.
Pero en el extravío de la estrategia
el noble necesita un cambio lento
que engañe al swing del frío sexto bate,
sin nada que perder pues nadie espera
que sea él un héroe de esta noche.
Y, ya en el aire, el tiempo se detiene
dejando al buen ladrón unirse al goce
de aquellos que celebran lo que es de otro.
El tiempo en que levanta desde el suelo
el receptor su cuerpo y su esperanza
basta para que un hombre estafe al tiempo.
Es tiempo. Sólo eso: saber cuándo
el reloj será cómplice de un robo
que nos vuelva cercanos, peligrosos,
y nos acerque a casa, tras hurtarle
a la distancia algo de su veneno.

Un poema de ESTADIO [Estadio Universitario]

ESTADIO UNIVERSITARIO

 

Esta ciudad está condenada al vacío de no poder darnos un edificio donde quepamos para llorar de alegría. Pero aun así lloramos, mojando las orillas de los libros de catastro. En los archivos de Bolívar Films, en los especiales de arquitectura de la tele, en la imaginación de Guzmán Blanco y en esa gran novela llamada Rotival todos los edificios son hermosos porque nos prometen futuro. Y porque son modernos. Y porque son insobornables. Y porque están vacíos. Pero al estadio, en cambio,  lo embellece el hacinamiento. Y aunque en la entrada nos hayan contado para decir que hoy no alcanzamos las banderas, que no somos los 14.176 que dicen los registros, en esta silla de preferencia no estoy sentado solo. En este plástico rígido están el niño de cinco años embelesado con la fuerza de Andrés [41] y la de Antonio [20], mi padre y su récord de dos cervezas por inning más su sonrisa tras pagar la primera sólo mía, mi madre con la insignia enemiga ligando con la gorra virada un jonrón que nunca vio, la mano de Vizquel blindada y sin errores y Curtis oponiendo su cuerpo al viento en contra, el maraco creciendo en unas gradas del pasado en las que nadie tuvo armas ni rabias viejas, mi primera novia, la segunda, la tercera, y aquella que limpió el home antes de barrerme aquella vez que se cambió de equipo delante de mis ojos mudándose a la samba, secuestrada por mi hermano, mi ahijada que no habla pero ya vino en vientre, el imbécil con quien un día me fui a las manos, el aire de Lezama envejeciendo siempre con el brazo hasta arriba, señalando a Baudilio y a la voz de mujer que puso a comer dulces al hombre de mañana, mi candidez rota después de un 8 a 0 y esta tristeza nueva de quien hoy vino solo. En la silla de al lado alguien suma lo mismo. Los recuerdos propios mezclándose imparables con los ajenos. Soy mi tristeza ganándole uno a cero a la memoria, dejando en el terreno a todos los que traje.

Una cita de DFW

“La labor parricida de los fundadores posmodernos fue magnífica, pero el parricidio produce huérfanos, y no hay jolgorio suficiente que pueda compensar el hecho de que los escritores de mi edad hemos sido huérfanos literarios a lo largo de nuestros años de aprendizaje. En cierto modo sentimos el deseo de que algunos padres vuelvan. Y por supuesto nos inquieta el hecho de que deseemos que vuelvan. Quiero decir, ¿qué nos pasa? ¿Somos una panda de nenazas? ¿De verdad necesitamos autoridad y límites? Y, claro, la sensación más inquietante de todas es que gradualmente comenzamos a darnos cuenta de que, a decir verdad, esos padres no van a volver nunca. Lo que implica que nosotros vamos a tener que ser los padres”.

Entrevista de Larry McCaffery a David Foster Wallace para Review of Contemporary Fiction. Verano de 1993

La página 87 de #Paisajeno

Como mata el viento norte || “Como mata el viento norte | cuando agosto está en el día, | y el espacio nuestros cuerpos ilumina. | Un mendigo muestra joyas | a los ciegos de la esquina, | y un cachorro del señor nos alucina | háblame solo | de nubes y sal | no quiero saber nada | con la miseria del mundo hoy. | Hoy es un buen día | hay algo en paz, | la tierra es nuestra hermana | Marte no cede, | al poder del sol | Venus nos enamora, | la Luna sabe de su atracción. | Mientras nosotros | morimos aquí, | con los ojos cerrados | no vemos más que nuestra nariz. | Como mata el viento norte | cuando agosto está en el día | y el espacio nuestros cuerpos ilumina. | Señor noche, sé mi cuna, | señor noche, sé mi día, | mi pequeña almita baila | de alegría, de alegría”. Charly García [la máquina de hacer pájaros]

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1977. río de la plata

haroldo conti. francisco urondo. enrique raab.
Marte no cede. rodolfo walsh.
                                                             como mata el viento norte
desaparece.

sinsalabín. raymundo gleyzer. carlos mugica.
pirí lugones. enrique walker. ¡brum!

                                                             no hay rimas. el viento norte.

abracadabra.

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[point of view] ¿De qué les vas a hablar? ¿Qué van a conseguirte en la mochila? ¿Apelarás por las quejas que tienes en la moleskine que te trajo fulanita de buenos aires? ¡Vamos! No te me distraigas con las minúsculas ni teorizando a propósito de mi lugar de enunciación, del tonito… [flash-back] ¿Cómo es que se llama este tono… ése de la marca en la segunda del singular? Esto puede llegar a otras manos, [zoom out] incluso a gente que no escribe, gente que no se ha quejado tanto como tú, gente que no quiere épater le bourgeois, ni sabe quién fue tristan tzara ni va a ponerse en medio del exceso. Ellos son del exceso. Gente que sobra. Gente exceso.

«EL ATENTADO» Un homenaje a Bonnie and Clyde

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«EL ATENTADO»
Un homenaje a Bonnie and Clyde

02052013
[EN EL MARCO DE @LEERcaracas]
LIBRERÍA LUGAR COMÚN
BATITA GONZÁLEZ
WILLY McKEY
ARLETTE TORRES
& LUIS YSLAS

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<< [“bonnie and clyde” de serge gainsbourg]

1. BONNIE&CLYDE por Serge Gainsborug y Brigitte Bardot

HOMBRE: ¿Han leído la historia de Jesse James? ¿Cómo vivió? ¿Cómo murió? Pero eso seguro que no ha sido suficiente, ¿eh?

MUJER: ¿Quieres más? Entonces, bien: escucha este homenaje a Bonnie y Clyde. Ahí vamos, ¿de acuerdo? Clyde tiene una novia. Ella es bella y su nombre es:

BONNIE: Bonnie…

HOMBRE: Los dos forman “La Pandilla Barrow”. Sus nombres:

BONNIE: Bonnie Parker…

CLYDE: …y Clyde Barrow.

MUJER: Bonnie y Clyde.

BONNIE: Cuando conocí a Clyde, hace ya tiempo, él era un tipo leal, honesto y correcto. Creía que la sociedad era la que me había echado a perder definitivamente.

HOMBRE: Bonnie y Clyde.

CLYDE: ¿Qué cosas no se han escrito sobre ella y sobre mí? Se dice que matábamos a sangre fría. No es algo gracioso, pero a veces no tenemos más opción que hacerlos “callar” si comienzan a gritar.

MUJER: Bonnie y Clyde.

MUJER: Cada vez que un policía cae es asesinado, cada vez que un garage o un banco son robados, para la policía no hay ningún misterio. Lo firman:

CLYDE: Bonnie Parker…

BONNIE: …y Clyde Barrow.

HOMBRE: Bonnie y Clyde.

CLYDE: Ahora bien, cada vez que hemos tratado de sentar cabeza, instalarnos tranquilamente en algún lugar, a los tres días está allí el…

BONNIE: “tac tac tac”

CLYDE: …de las metralletas volviendo al ataque.

MUJER: Bonnie y Clyde.

BONNIE: En algún momento, tarde o temprano, caeremos juntos.

CLYDE: A mí no me importa. Es por Bonnie por quien temo. ¿Qué importa si me quiebran?

BONNIE: Yo, Bonnie, sólo temo por Clyde Barrow.

HOMBRE: Bonnie y Clyde

MUJER: De todos modos ellos no tenían salida: la única solución era morir.

HOMBRE: Pero más de uno les siguió hasta el infierno cuando murieron.

CLYDE: Ella era Bonnie Parker…

BONNIE: …y él Clyde Barrow.

[“melody”]>>

<<[“melody”]

2. BONNIE&CLYDE como elefantes blancos [HEMINGWAY 001]

MUJER: Del otro lado de este valle las colinas eran largas y blancas. De este lado no había sombra ni árboles y la estación se alzaba al rayo del sol, entre dos líneas de rieles. Junto a la pared de la estación caía la sombra tibia del edificio y una cortina de cuentas de bambú colgaba en el vano de la puerta del bar, para que no entraran las moscas. Clyde Barrow y Bonnie Parker tomaron asiento en una mesa a la sombra, fuera del edificio. Hacía mucho calor y el expreso llegaría en cuarenta minutos. Se detenía dos minutos en este entronque y luego seguía hacia su destino.

BONNIE: ¿Qué tomamos?

CLYDE: Hace calor —le dije.

BONNIE: Tomemos cerveza.

CLYDE: Dos cervezas —dije hacia las cortinas.

MUJER: ¿Grandes?

CLYDE: Sí. Dos grandes.

BONNIE: [A LOS PRESENTES] La mujer nos trajo dos tercios y los puso en la mesa. Miró a Clyde. Me miró a mí. Yo veía las colinas. Eran blancas. “Parecen elefantes blancos”, le dije.

CLYDE: Nunca he visto uno.

BONNIE: No, claro que no.

CLYDE: Nada de claro. Podría haberlo visto. [A LOS PRESENTES] Pero ella miraba las cortinas.

BONNIE: Tiene algo pintado. ¿Qué dice?

CLYDE: Anís del Toro. Es una bebida.

BONNIE: ¿Podríamos probarla?

CLYDE: Oiga —llamé a través de la cortina y la mujer salió del bar.

MUJER: Son cuatro reales.

CLYDE: Queremos dos de Anís del Toro.

MUJER: ¿Con agua?

CLYDE: ¿Lo quieres con agua?

BONNIE: No sé. ¿Sabe bien con agua?

CLYDE: No sabe mal.

MUJER: ¿Los quieren con agua?

CLYDE: Sí, con agua.

BONNIE: Sabe a atroverán —les dije y dejé el vaso.

CLYDE: Así pasa con todo.

BONNIE: Sí. Todo sabe a atroverán. Especialmente las cosas que uno ha esperado tanto tiempo, como el ajenjo.

CLYDE: Oh, Bonnie, ya basta.

BONNIE: Tú empezaste. Yo me divertía. Pasaba un buen rato.

CLYDE: Bien, tratemos de pasar un buen rato.

BONNIE: Ok. Yo trataba. Dije que las montañas parecían elefantes blancos. ¿No fue ocurrente?

CLYDE: Fue ocurrente, Bonnie.

BONNIE: Quise probar. Es todo lo que hacemos, ¿no? Mirar cosas y probar bebidas?

CLYDE: Supongo [A LOS PRESENTES]—le dije. Y Bonnie contempló las colinas.

[“ah, melody!”]>>

3. CRIMEN PASIONAL EN CUYAGUA 001

HOMBRE: El comisario Luis Ollarves, director del CICPC-Aragua, ofreció detalles sobre el homicidio de una joven de 21 años ocurrido el pasado 29 de marzo y precisó que las investigaciones determinaron que no fue un crimen pasional.

MUJER: El comisario detalló que la joven, al parecer tenía unas viejas rencillas con un interno del penal de Tocorón, a quien visitaba todos los miércoles. Esto pudo desencadenar una posible venganza, móvil que ahora cobra mayor fuerza. Según las autoridades, la víctima “pertenecía a una agencia de damas de compañía, donde se hacía llamar Estrellita, según se publica en la página web de la empresa”. La joven también había discutido con una amiga.

HOMBRE: El comisario reveló el nombre del presunto autor del homicidio de 20 años de edad, quien está siendo buscado por las autoridades. Se han coordinado acciones para impedir que salga del país. En el lugar del crimen efectuó al menos 16 disparos, de los cuales propinó entre cuatro y seis impactos de bala a la infortunada.

MUJER: Agregó que se trata de un comerciante y piloto de motos de alta cilindrada y acusado de roba quintas. Su cómplice, apodado “el Loco Loco”, ayudó al victimario a salir de Cuyagua. También está identificado y solicitado. Determinaron que no huyeron en una camioneta, como se anunció el día del hecho, sino en una moto. Ollarves aclaró que la hoy occisa no estudiaba 1er semestre de Derecho en la UBA. Ni siquiera había culminado el 4to año de bachillerato.

[“en, melody!”]>>

4. BONNIE&CLYDE oscuros

BONNIE: [MIENTRAS UNA MUJER LA MAQUILLA] Clyde, Clyde, Clyde… te diré algo: no quiero que haya resentimientos entre nosotros, Clyde. Cuando tú y… ehmmm…

CLYDE: ¡Bonnie!

BONNIE: …y Bonnie fuimos atrapados, yo estaba encerrada. Yo no coloqué esas bombas.

CLYDE: Tu gente, tu plan…

BONNIE: ¿En serio parezco una mujer que planea? ¿Sabes lo que soy? Soy un perro siguiendo autos: no sabría qué hacer si los alcanzo. No. Yo solo hago cosas. La mafia tiene planes. Los policías tienen planes. Gordon tiene planes. ¿Entiendes? Son conspiradores. Siempre tratan de controlar sus tristes mundos. Yo no conspiro. Intento mostrarle a los conspiradores lo patéticos que realmente son sus intentos de controlar. Así que cuando yo digo que lo tuyo y lo de tu novia no fue personal, sabrás que te digo la verdad. Los conspiradores te pusieron donde estás. Tú eras de esos. Tenías planes. Y mira cómo te dejaron. Yo sólo hice lo que sé hacer mejor: tomé tu lindo plan y luego le di un giro al revés. Mira lo que le hice a esta ciudad con unos barriles de gasolina y un par de balas. ¿Te digo de qué me di cuenta? De que nadie se entera de nada cuando todo va de acuerdo al plan. Incluso cuando el plan es espeluznante. Si mañana le digo a la prensa que un pandillero será asesinado o que un convoy de soldados va a explotar no van a alterarse, porque todo es parte de un plan. Pero cuando digo que un insignificante alcalde morirá, todo el mundo pierde la cabeza. Introduce algo de anarquía. Altera el orden establecido. Y el mundo se volverá un caos. Soy un agente del caos. ¿Te digo algo sobre el caos. Es miedo.

CLYDE: Cara, vives. Sello, mueres…

[“en, melody!”]>>

5. CRIMEN PASIONAL EN CUYAGUA 002

HOMBRE: La madre de la joven asesinada afirma temer por su vida y la de sus dos hijos. Recibió amenazas de un sujeto cuando se bajó de un auto para ingresar a un local.

MUJER: Desesperada, la mujer ingresó rápidamente al fotoestudio para imprimir el retrato del presunto homicida de su hija para entregárselo a los investigadores de la policía científica.

HOMBRE: “Ese hombre sabe donde vivo y conoce a mis hijos. No hemos podido ir a casa. Le dimos fotos con nombre y todo a los que llevan el caso y aún no lo han capturado.

MUJER: “Será que están esperando que nos maten a nosotros”, puntualizó la mujer.

[“melody”]>>

6. BONNIE&CLYDE como elefantes blancos [HEMINGWAY 002]

BONNIE: Son preciosas colinas [A LOS PRESENTES] —le dije. Pero en realidad no me parecían elefantes blancos. Sólo me refería al color de su piel entre los árboles.

CLYDE: ¿Tomamos otro trago?

BONNIE: De acuerdo.

CLYDE: [A LOS PRESENTES] El viento cálido empujaba contra la mesa la cortina de cuentas. La cerveza estaba buena y fresca.

BONNIE: Es preciosa.

CLYDE: Es una operación muy sencilla, Bonnie. En realidad ni siquiera es una operación.

BONNIE: [A LOS PRESENTES] Yo sólo miraba el piso donde descansaban las patas de la mesa.

CLYDE: Yo sé que no te va a afectar, Bonnie. No es nada. Es sólo para que entre el aire.

BONNIE: [A LOS PRESENTES] Yo seguía sin decir nada.

CLYDE: Yo iré contigo y estaré contigo todo el tiempo. Sólo dejan que entre el aire y luego todo es perfectamente natural.

BONNIE: ¿Y qué haremos después?

CLYDE: Estaremos bien después. Igual que como estábamos.

BONNIE: ¿Qué te hace pensarlo?

CLYDE: Eso es lo único que nos molesta. Es lo único que nos hace infelices.

BONNIE: [A LOS PRESENTES] Miré la cortina, extendí mi mano para tocarla y le dije: ¿Y piensas que estaremos bien y seremos felices?

CLYDE: Lo sé. No debes tener miedo. Conozco mucha gente que lo ha hecho.

BONNIE: Yo también. Y después todos fueron tan felices.

CLYDE: Bueno, si no quieres no estás obligada. Pero sé que es perfectamente sencillo.

BONNIE: ¿Y tú de veras quieres?

CLYDE: Pienso que es lo mejor. Pero no quiero que lo hagas si en realidad no quieres.

BONNIE: Y si lo hago, ¿serás feliz y las cosas serán como eran y me querrás?

CLYDE: Te quiero. Tú sabes que te quiero.

BONNIE: Sí, pero si lo hago, ¿volverá a parecerte bonito que yo diga que las cosas son como elefantes blancos?

CLYDE: Me encantará. Me encanta, pero en estos momentos no puedo disfrutarlo. Ya sabes cómo me pongo cuando me preocupo.

BONNIE: Si lo hago, ¿nunca volverás a preocuparte?

CLYDE: No me preocupará que lo hagas, porque es perfectamente sencillo.

BONNIE: Entonces lo haré. Porque yo no me importo.

 [“l`hotel particulier”]>>

7. CRIMEN PASIONAL EN CUYAGUA 003

HOMBRE: De acuerdo con el testimonio de la madre de Bonnie, Juliana Parker, el joven que asesinó a su hija es un hombre de familia adinerada, razón por la cual ella presume que aún las autoridades no lo han capturado.

MUJER: Se trata del ciudadano Clyde Barrow, corredor de motociletas, quien ha participado en competencias como las del circuito de Daytona en Estados Unidos, confirmó el comisario Ollarves. Sobre el joven pesa una orden de aprehensión emitida por el Tribunal 6º de Control y está siendo buscado en los estados Aragua y Carabobo.

HOMBRE: Días después de cometido el crimen.

<< [“l`hotel particulier”]

8. BONNIE&CLYDE: dos monstruos juntos

CLYDE: No te acerques porque de verdad te golpearía. Te lo advierto. ¿Quieres probarme? ¿Ver hasta dónde puedes ser capaz de hacerme llegar?-

BONNIE: Necesito experimentar para ser…

CLYDE: Necesitas hacerme daño, Bonnie, para sentir que me quieres. Ha sido así siempre. Eres incapaz de entender que amar puede ser mucho más sencillo.

BONNIE: No quiero aburrirme. No quiero aburrirte a ti tampoco.

CLYDE: ¿Y es lo más divertido del mundo que vivamos sin saber en qué momento y por qué razón tú vas a desaparecer hoy con una modelo, mañana con otro cocinero, un día de estos con mi propio hermano y sus novios que no paran de hablar y mover las manos?

BONNIE: No soy una puta.

CLYDE: No, eres un monstruo.

BONNIE: Dos monstruos juntos.

CLYDE: Porque aquí comienza el derrumbe, hasta aquí nos alcanza el colapso. Es todo lo contrario a lo que piensas, Bonnie. Si el mundo se jode, nosotros seremos lo primero en estropearse.

BONNIE: ¿Por qué?

CLYDE: Porque no hemos conocido otra cosa que tener suerte. Por eso, por lo que tú llamas privilegio, estar siempre en el sitio correcto, la gente adecuada, el momento justo. Esa mierda se acabó. Anoche lo vimos, antes de que te fueras a drogarte y a follar con una desconocida.

BONNIE: No fue en ese orden.

CLYDE: Un día entenderás porqué lo hice, es lo único que puedo explicar.

[“l`hotel particulier”]>>

9. CRIMEN PASIONAL EN CUYAGUA 004

HOMBRE: En días anteriores, la novia de Clyde amenazó de muerte a Bonnie porque siempre la buscaba. La madre de la víctima señaló que tiene diez años trabajando con el proceso revolucionario a través de los consejos comunales. “Como revolucionaria pido justicia para la muerte de mi hija. Nadie sabe la destrucción que me hicieron. Y así como yo estarán muchas madres”, acotó.

MUJER: Es preciso recordar que el asesinato sucedió cuando la joven bailaba tambores y el homicida la invitó a bailar. Al parecer, Bonnie lo despreció dejándolo solo, acción que le causó gran molestia al victimario quien le efectuó siete impactos de bala a la joven por la espalda e hirió a otras cinco personas que se encontraban en el lugar.

[“valse de melody”]>>

10. BONNIE&CLYDE en Villa Diamante

CLYDE: Nunca me han hecho una pregunta como ésta. Y, además, tú todavía no has respondido a la mía.

BONNIE: ¿La de por qué estoy tan callada?

CLYDE: No, te equivocas. Te pregunté si eras siempre igual de callada. No es lo mismo estar que ser. Entender esa diferencia es lo que hace a una persona sentir placer por escribir y, a otras, sólo escuchar, y si quieren, responder.

BONNIE: [A LOS PRESENTES] Sopesé mi respuesta y no pude ocultar la felicidad en mi rostro por compartir un reto con Clyde Barrow. En ese momento todo lo que estaba pasando me gustaba. Creí que podía decirle que allí, entre mangos, tomates y plátanos, yo era y estaba. O él estaba y yo era. Que los dos…”

[“en, melody!”]>>

11. CRIMEN PASIONAL EN CUYAGUA 004

MUJER: Declaraciones del padre del presunto asesino.

HOMBRE: “Yo tengo dos hijos. A quien buscan las autoridades es a Ronald y no a Ronny, el joven de las fotografías. Aclaren eso: le están dañando su carrera como piloto”.

MUJER: Agregó que las fotos verdaderas las entregó él mismo al CICPC después de presentar su declaración. El muchacho involucrado declaró:

HOMBRE: “Yo no fui quien hizo eso, fue mi hermano. Yo no estaba en esa playa ese día. Yo estaba en Tucacas y ya estoy donde vivo, en Estados Unidos. Ni mi papá ni mi familia tienen culpa de que Ronald sea así. Él no vive con nosotros desde hace ocho meses y lastimosamente por sus amistades está muy cambiado”.

[“bonnie and clyde” de jay z y beyonce]>>

12. BONNIE&CLYDE como elefantes blancos [HEMINGWAY 003]

CLYDE: ¿Qué quieres decir?

BONNIE: Yo no me importo.

CLYDE: Bueno, pues a mí sí me importas.

BONNIE: Ah, sí. Pero yo no me importo. Y lo haré y luego todo será magnífico.

CLYDE: No quiero que lo hagas si te sientes así. —Bonnie se puso de pie y caminó hasta el extremo de la estación.

BONNIE: Y podríamos tener todo esto. Podríamos tenerlo todo y cada día lo hacemos más imposible.

CLYDE: ¿Qué dijiste?

BONNIE: Dije que podríamos tenerlo todo.

CLYDE: Podemos tenerlo todo.

BONNIE: No, no podemos.

CLYDE: Podemos tener todo el mundo.

BONNIE: No, no podemos.

CLYDE: Podemos ir adondequiera.

BONNIE: No, no podemos. Ya no es nuestro.

CLYDE: Es nuestro.

BONNIE: No, ya no. Y una vez que te lo quitan, nunca lo recobras.

CLYDE: Pero no nos los han quitado.

BONNIE: Ya veremos tarde o temprano.

CLYDE: Vuelve a la sombra. No debes sentirte así.

BONNIE: No me siento de ningún modo. Nada más sé cosas.

CLYDE: No quiero que hagas nada que no quieras hacer…

BONNIE: Ni que no sea por mi bien. Ya sé. ¿Tomamos otra cerveza?

CLYDE: Bueno. Pero tienes que darte cuenta…

BONNIE: Me doy cuenta.  ¿No podríamos callarnos un poco?

[“bonnie and clyde” de serge gainsbourg]>>

***FIN***


 APROPIACIONES DE TEXTOS HECHAS DESDE:

  • “Bonnie et Clyde”, una canción de Serge Gainsborug con Brigitte Bardot
  • “Colinas como elefantes blancos”, de Ernest Hemingway
  • El Caballero de la Noche, una película de Christopher Nolan
  • Llamadas telefónicas, de Roberto Bolaño
  • Villa Diamante, De Boris Izaguirre
  • Cobertura de medios regionales a propósito del asesinato de Illanatyz Alexandra Gutiérrez Oropeza en Cuyagua, Aragua [Venezuela] el 29 de marzo de 2013. Para la fecha de la lectura de este ensamblaje en el 5to. Festival de la Lectura de Chacao [02/05/2013] el presunto asesino no ha sido atrapado.

 

POEMAS DE SANTO [a yoruba western]

1. Sonora y vespertina muerte de Willy McKey

Willy McKey murió la tarde del 11 de septiembre de 1880.

Lo deshicieron las bestias muertas
del artero revólver de Walton Ford
y la triste belleza de Adelaide Paul.

Fue en sábado.

Tras las puertas batientes del AlienNation’s Saloon, todo el peso del enorme bulto muerto fue un sonido.

La hoja derecha se mantuvo inmóvil.

La izquierda
[la izquierda y su único agujero]
dejó entrar un chorro de luz que dibujó
un círculo en la mano abierta de Willy McKey.

Los sábados en AlienNation habían sido sordas desolaciones. Ahora el silencio sólo estaba en la artera belleza de Adelaide Paul y en el triste revólver de Walton Ford. Allí y en la medalla dorada que estuvo descendiendo toda la tarde por su mano,  abierta como una bestia muerta.

En esa luz ajena se iniciaron cientoveintiún caminos.

5. Adelaide nunca leyó Rip van Winkle

“Sólo tengo ojos para ti”, le dijo mirando hacia el tasajo. Todo el cuerpo de un alce convertido en tiras de carne salada, traídas desde Telluride, Colorado.

— Puedo jurarte que quiero jurarte
que voy a irme lejos de AlienNation,
hasta donde un alce cierre mis ojos
por veinte años. Pero no puedo hacerlo,
pues sería decir que no tengo miedo”

 ella le dijo, cerrando los ojos.

 ***

Adelaide tiene sed. Esa sed de quien se desmayó al sol. Dura,  puso sus carnes a secar: es una mujer tasajo. Nunca pudo ser feliz. Vendía carnes que no se pudrieron. Luego perdió la cabeza. Leía cuentos de Washington Irving.

 ***

 “Sólo tengo ojos para ti”, repitió mirando hacia el tasajo. Y él le dejó un libro falso. Ni el nombre ni el autor eran verdades. Se despidió rompiendo las medidas, como una creatura de Geoffrey Crayon:

 — Voy a decirte que vine a decirte
que te he esperado tanto como pude,
que has salado toda mi carne de hombre
por veinte años. Pero no puedo hacerlo
pues sería decir que estoy contigo.

  le dijo a ella, abriéndole los ojos.

10. Melina Ford, novia del aguacero

La mayor de las hijas de Abraham Ford
sabía llenar de lluvia sus enaguas.

Sólo el buen Bark la mira sin espinas.

Romanillas de madera barata
escondían los mil ojos de hombre
que, en la tormenta gris y vespertina,
le nacían a todas las ventanas.

El pajarito azul de su cabeza
la dejó sorda hace tanto tiempo
que nadie recuerda su voz temblando.
Cigarra de nopal, Melina Ford
escampa contra el estruendo último.

—      Pobre Melina Ford…
dicen las viejas que se ven
tan secas dentro de la lluvia.

El pajarito azul de su garganta
la dejó muda hace tanto tiempo
que nadie recuerda su aire sonando.
Frutita de nopal, Melina Ford
conoce la hora de abandonarse.

—      Pobre Melina Ford…
dicen los hombres que esconden
su humedad mientras la miran.

El pajarito azul de su mirada
la dejó ciega hace tanto tiempo
que nadie recuerda su cuerpo seco.
Sirena de nopal, Melina Ford
adivina a todos los hombres por dentro.

Era AlienNation lo que se mojaba.
Era cada cuerpo lo que se mojaba.
Era el aguacero lo que se mojaba
cuando la hija mayor de Abraham Ford
saltaba a empaparse en Calle Muerta
con sus alegres silbidos de muda,
su canto de hembra muda.

Muda. Sorda. Ciega. Casi virgen.

A propósito de poesía y Poder

“Creo en la poesía, pero también creo que no nos salva de nada. La poesía es vista por muchos como un ejercicio sublime de la palabra o un escalón más elevado del ejercicio literario, con las consecuencias que conlleva. Hay extravíos peligrosos. Es necesario recordar siempre que la poesía es un oficio y no un sacerdocio, que está más cerca del carnicero que del cura o el sargento, que la poesía nombra y pone orden para después trastocar y desordenar, pero sobre todo que la poesía no es una tropa concebida para custodiar la belleza sino para decir. Y decir no es una tarea fácil ni irrelevante, pero sí creo que es una tarea pequeña. Y a mí me gustan las tareas pequeñas, porque bien hechas resultan en formas grandes y hermosas que son responsabilidad de muchos. También creo que eso es lo que ha hecho posible que la poesía sea un oficio que durante tanto tiempo ha podido plantarse, antes que frente al Poder, por delante del Poder. Rafael Cadenas, quien creo es el maestro más importante de la tradición a la cual pertenezco, enseña que la poesía no vence ni convence, sino que su papel es ser contraste. Pero también dice que “De noche deliraba en las rodillas de la belleza”. Yo creo en la incoherente mezcla de atributos y verdades: la poesía es la innegablemente poderosa manera de contrastar al Poder desde el delirio que permite la belleza. Ahí es donde la buena poesía siempre ha sido peligrosa”

Respuesta a unos textos solicitados a mediados de 2012 por la poeta y editora Nidia Hernández, de La Maja Desnuda, a propósito de la relación entre poesía y poder. la foto es de Abril Mejías y la tomó el pasado 21/02/2013 durante un encuentro del Grupo Visión. Ese día me honraron invitándome a presentar y conversar con el maestro Rafael Cadenas.

RCWM-

Un poema de W.H. Auden

Paren los relojes… 

Paren los relojes, descuelguen el teléfono,
dénle al perro un buen hueso para que no ladre;
acallen los pianos, suene sordo el tambor,
levanten el cajón y el cortejo, que avance.

Que los aeroplanos den vueltas gimiendo
y garabateen en el cielo: “Él ha muerto”;
a cada paloma pública cuélguenle un crespón,
y la policía, que dirija el tráfico
usando guantes negros de algodón.

Él era mi Sur, mi Norte, mi Este y mi Oeste era,
mi semana laboral y mi descanso del domingo,
mi charla, mi canto, mi alta noche y mi mediodía.
Pensé que el amor por siempre duraría:
estaba en un error.

Ya no hacen falta estrellas, sáquenlas a todas;
desmantelen el sol y la luna sea guardada;
desagoten el mar y acaben con el bosque;
nada de todo eso sirve ya para nada.

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Traducción de Mirta Rosenberg y Daniel Samoilovich